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Euskaraz
Número 1892 - 23 de marzo de 2003
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| DEPORTE |
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Sabemos muy poco del patinaje artístico.
Quizá en un par de ocasiones al año televisan una competición,
la cual vemos con gusto. Y es que es un deporte bonito
para ver. Sin embargo, muy duro de practicar. Hemos
ido a los dos clubes que hay en el País Vasco para conocer
este arte sobre hielo.
EL BAILE DEL SACRIFICIO
SOBRE HIELO
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TRAS LA BELLEZA.
El
patinaje artístico es un bello deporte para ver. Parece que
los patinadores realizan los elementos más difíciles sin ningún
tipo de esfuerzo. Pero detrás de ello hay un montón de horas
pasadas sobre el hielo, golpes, culadas… Itziar Ugarte, presidenta
del Club Araba así nos respondió a la pregunta de qué hace
falta para ser un patinador: "Sacrificio, meter horas y horas,
tener el mayor contacto posible con el hielo, una excelente
preparación física y mental". La presidenta del Txuri-Berri,
Marilo Arístegui, confirma que es un deporte complejo y de
"un lento progreso". Su hijo Yon García sabe muy bien eso:
"Organizan cursillos para aprender a cruzar los pies en tres
semanas y eso es una utopía. Primero hay que coger una base
fuerte en el patinaje para luego comenzar en el artístico
(o hockey)". También el monitor Juan Gómez trabaja en el Txuri-Berri
y como él nos dijo "lo más importante es empezar desde muy
pequeños". Los niños pueden comenzar desde los tres años y
pueden entrar a aprender artístico al club con 6-7 años.
Pero como nos subrayaron los dos clubes, los
obstáculos no son solamente físicos. Las instalaciones no
se pueden utilizar cuando se quiera, ya que los gestores dan
prioridad a la explotación comercial de las pistas de hielo.
Los del Txuri-Berri, por ejemplo, a menudo no tienen más que
un tercio de la pista para poder entrenar. Como nos contó
Yon García, "únicamente tenemos la opción de pista completa
por la mañana temprano, por las noches o al mediodía". Este
año tres o cuatro niñas han demostrado un buen nivel para
pasar al grupo de competición estatal. Rondan los 10 años
y tendrán que entrenar de 21:15 a 22:30 horas de la noche.
Los padres se han negado. "Entendemos su postura" dice Marilo
Arístegui, "pero por desgracia no tenemos más opciones".
Además
del sacrificio de los niños, este deporte también exige el
sacrificio de los padres, especialmente económico. Itziar
Ugarte del Araba nos ha dicho que un traje básico de competición
cuesta alrededor de 150 euros y que además es muy difícil
conseguir la decoración más barata de 100-150 euros. Así pues
fácilmente se puede gastar 600 euros en un traje. "Yo una
vez para un traje de mi hija cosí una a una 4000 lentejuelas"
dice Itziar y al instante se pregunta: "¿Ya merece la pena
tanto trabajo?". De hecho, las botas también son muy caras.
Las cuchillas de calidad media-alta andan alrededor de unos
500 euros y las botas y todo es difícil que baje de los 600
euros. "Además los niños crecen y en poco tiempo las botas
no les valen". Con todo, los clubes tienen que pagar el uso
de las pistas, están las cuotas que tienen que dar los padres
y además está la obligación de federar a todos los patinadores,
también de pago. Cuotas, material, viajes, dietas.
NAGORE IRAZUSTABARRENA

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